Mujer mayor sentada junto a una pared iluminada por la luz de la mañana

Tres residencias.
Distintas propuestas.
Un mismo compromiso.

Cada persona necesita algo diferente.

Somos tres residencias de Río Cuarto. Trabajamos de maneras distintas porque las personas que nos eligen están en momentos distintos. Lo que no cambia es cómo entendemos este trabajo.

La Quinta Centro Residencial para mayores
MM Premium Residencia Medalla Milagrosa
Villa Rabal Centro de Vida para personas mayores
Qué nos une

Hace años que nos conocemos. Decidimos decirlo en voz alta.

Somos tres residencias de la misma ciudad, la que nos vio crecer. Hacemos cosas distintas y lo sabemos desde hace mucho.

Cuando una familia llega a alguna de nosotras y lo que necesita está mejor resuelto en otra, lo decimos. Esa derivación existe desde hace años, resuelta por teléfono entre gente que se conoce y que confía en el trabajo de la otra. Nunca hizo falta un acuerdo escrito.

Lo que sí hacía falta era decirlo públicamente.

Porque quien empieza a buscar no sabe que esto funciona así. Cree que tiene que averiguar sola, comparar a ciegas y acertar de primera. Y no es cierto: hay tres equipos en Río Cuarto que hablan entre sí y que prefieren que una persona esté donde le corresponde, aunque no sea con nosotras.

Y hay algo más que nos junta. Las tres venimos diciendo lo mismo cada una por su lado: que la vejez no es una sala de espera, que el geriátrico tradicional no es el único destino posible, y que esta etapa se puede planificar en vez de improvisarla cuando ya es tarde. Dicho por separado, es la opinión de una residencia. Dicho por tres, empieza a ser otra cosa.

Lo que compartimos

Tres formas de trabajar. Un mismo modo de entender.

No nos parecemos en lo que ofrecemos. Nos parecemos en esto.

La institución se adapta a la persona, no al revés

Cada persona llega con sus hábitos, sus horarios, sus gustos y sus creencias. Ninguna de las tres cree que eso deba acomodarse a un reglamento. Las tres armamos el día alrededor de quien vive ahí: con planes individuales, con seguimiento propio de cada residente, con registro de lo que a cada uno le pasa y le hace falta.

Es la diferencia entre una institución que recibe personas y una que las conoce.

La familia no es una visita

En las tres, la familia es parte del acuerdo desde el primer día. Se la informa, se la consulta, se la escucha cuando algo no está funcionando. Se le facilitan los trámites que agotan y se le explica lo que no entiende sin hacerla sentir tonta.

Nadie deja a su padre en ningún lado.

Autonomía, en la medida en que cada uno la tenga

Las tres trabajamos para que cada persona haga todo lo que todavía puede hacer. Para alguien es elegir qué taller tomar el martes; para alguien es decidir a qué hora prefiere bañarse. La escala es distinta, el criterio es el mismo.

Nunca se decide por alguien lo que todavía puede decidir solo.

Transparencia, también cuando incomoda

Lo que cuesta, lo que incluye, lo que no incluye, lo que pasa si algo cambia. Las tres preferimos decirlo antes y por escrito, aunque la conversación se ponga difícil, a que alguien se entere tarde.

Y si se resuelve mejor en otro lado, también se lo decimos.

Tres familias al frente

Acá hay alguien que decide, y está adentro.

Las tres somos proyectos familiares. No es un dato de origen: es cómo funcionamos hoy.

Las familias que fundaron cada residencia siguen adentro, en el día a día. Dirigen, supervisan, participan con roles distintos en cada casa: administración, coordinación de equipos, atención directa, gestión. Cambian las funciones; no cambia el hecho de que están.

Eso tiene una consecuencia concreta. Cuando alguien plantea un problema, lo escucha alguien que puede resolverlo. No hay un directorio lejano ni una casa central en otra provincia que responde en cuarenta y ocho horas hábiles.

Una institución solo puede adaptarse a una persona si hay alguien cerca con autoridad para cambiar algo. Sin eso, no hay adaptación. Hay reglamento.

Las tres

Cada una te va a contar lo suyo.

No vamos a resumirlas acá. Entrá a la que te interese y mirá con tus propios ojos: cada una tiene su sitio, su equipo y su manera de mostrarlo.

Si no sabés por dónde empezar, escribile a cualquiera de las tres.

Te vamos a escuchar y, si lo que necesitás se resuelve mejor en otra, te lo vamos a decir. Es lo que venimos haciendo hace años.

Elegí a quién escribirle